En La Lagunita necesitan más que corazón para fortalecer club deportivo y crear la liga de béisbol

Kickingball, softbol y la pelota menor comparten este escenario que lucha por abrirse paso en el oeste.

 

Líderes de la comunidad deportiva de la urbanización Camino de la Lagunita le ponen un mundo y todo el corazón al trabajo que realizan en pro de la niñez y juventud de la zona oeste de Maracaibo, pero les hace falta mucho más que eso para salir adelante y continuar creciendo; necesitan del apoyo oficial o privado.

Un importante grupo de personas lideradas por Atilio Bracho, Jim Arteaga y Esmeralda Bracho mantienen una incesante lucha diaria por hacer crecer el Club Deportivo La Lagunita, fundado desde hace 10 años en un terreno de esta urbanización de la parroquia Francisco Eugenio Bustamante.

Actualmente ejecutan actividades en kickingball, softbol y un programa de desarrollo para el béisbol, que se encuentra en un nivel básico con el proyecto de llevarlo a instancias mayores.

El kickingball tiene seis equipos con 20 atletas cada uno, alrededor de 120 competidoras. El softbol cuenta con ocho equipos sumando 160 peloteros.

El béisbol, el más consentido

En el béisbol se está trabajando con más de 30 niños inscritos entre las categorías escuelita, preinfantil, infantil y júnior. Hay trío de prospectos que ya están optando por una firma al béisbol profesional.

«Actualmente estamos en una etapa de inicio y fortalecimiento. Los muchachos llegan los recibimos y analizamos cuáles son sus cualidades, los clasificamos para lanzador, jardinero, jugador del cuadro o catcher y le ayudamos a desarrollar esas habilidades», señala Jim Arteaga encargado de esta disciplina.

Explica que son niños y jóvenes que provienene de las comunidades del oeste de Maracaibo, de las parroquias Francisco Eugenio Bustamante, San Isidro, Antonio Borjas Romero y del municipio Jesús Enrique Lossada, entre otras.
«Estamos en una fase de restructuración y modernización del trabajo con esta disciplina. Llevamos un año en ello y ya contamos con tres prospectos que están trabajando de la mano con una academia que proyecta sus firmas al profesional» apunta Arteaga, quien añade que el objetivo a mediano o largo plazo es fundar la escuela municipal de béisbol La Lagunita y organizar torneos internos y con otras ligas.

«Son muchachos que nacieron aquí, en nuestra escuela y están jugando en la Draft League donde son supervisados, chequeados semanalmente en este circuito que funciona en el estadio Luis Aparicio. Ellos son nuestro mayor logro y queremos profundizar este trabajo porque la gran mayoría tiene talento para llegar», acota el directivo.

En materia de intercambios realizan encuentros con equipos de la liga la Rotaria y Cacique Mara que les visitan los viernes de cada semana. Se trabaja de lunes a jueves y ese día realizan los juegos.

«Ya los estamos clasificando por categoría según la edad y contamos con un equipo en infantil, el resto de los rangos está bajo un programa de formación y a la espera de más peloteros o talentos para formar nuevos equipos», explica el técnico.

«La escuela está abierta y estamos invitando a todos los niños y jóvenes de estas comunidades que quieran incorporarse a esta bonita iniciativa», acota.

Los dirigentes señalaron que los recursos para el funcionamiento del club provienen únicamente por la vía de la autogestión y están en una campaña por mejorar las instalaciones. Ya construyeron una tribuna y cuentan con algunos materiales para continuar otra de las tres proyectadas, pero falta apoyo financiero.

«Pedimos que la alcaldía o la gobernación nos apoyen porque sinceramente solos no vamos a poder con todo. Faltan unos baños y la cerca perimetral como lo más urgente. Hasta ahora solo hemos recibido la visita del presidente del Imdeprec, Johnny Parra y del director técnico del Irdez, Francisco Riera, pero ha sido solamente acercamientos y, por supuesto, les hicimos estos planteamientos. Por parte de las dependencias de infraestructura de la alcaldía o de la gobernación no hemos tenido repuesta alguna», señaló Atilio Bracho.

La escuela de béisbol es la que necesita más apoyo financiero pues se trata de niños de escasos recursos.

«Todos los gastos salen de la autogestión, algo verdaderamente titánico en una de las zonas más humildes de Maracaibo. Nos mantenemos a fuerza de ganas, trabajo duro todos los días y un dólar de colaboración que abonan los padres y representantes por cada pelotero, el cual, más que pago, es un aporte simbólico a la causa. Necesitamos implementos, principalmente pelotas, pero también bates, guantes y uniformes. Lo demás, la voluntad, el entusiasmo y la fe para creer en lo que hacemos, lo tenemos nosotros», acota Arteaga.

Luis Bravo
Fotos: Luis Bravo

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