90 años de Luis Aparicio, una perspectiva de quiénes han escrito libros a su grandeza
Un enfoque diverso sobre el significado del cumpleaños del pelotero más grande en la historia deportiva de Venezuela
Los 90 años de Luis Aparicio Montiel, que se celebran este lunes 29 de abril, sería el momento ideal de la vida para develar en su honor el gigantesco monumento que los venezolanos le deben al insigne pelotero zuliano por su grandeza, tras la odisea alcanzada en las Grandes Ligas y en la pelota venezolana.
Pero como todavía no se valora en su justa dimensión tal hito histórico en el deporte venezolano, eso no será posible, al menos, en unos cuantos años más.
Por eso, en tan importante acontecimiento, le rendimos tributo desde esta humilde tribuna llevando a los lectores el significado que para algunos de los grandes cronistas del béisbol venezolano, tiene esta fecha histórica.
El primero que nos dio sus impresiones fue el reconocido periodista caraqueño, Juan Vené, actualmente residenciado en los Estados Unidos, quien dio sus primeros pasos en la tierra de Luis Aparicio, donde lo conoció.
Su voto fue sumado en las papeletas que llevaron al Atleta del Siglo XX criollo, al Salón de la Fama de Cooperstown, donde hasta hoy es el único venezolano. «Y hoy también hubiera votado por él», le respondió a un lector de su famosa columna Juan Vené en la Pelota.
Aunque no le haya escrito un libro exclusivo, sus párrafos sobre el zuliano dan para eso y mucho más. En esta ocasión redactó lo siguiente:
Hace 77 años conocí a Luisito quien ahora es nonagenario
Mi amigo Luisito Aparicio, quien celebra ahora haberse convertido en nonagenario, estaba apenas en sus 13 años de edad cuando lo conocí. La primera vez que lo ví fue en el estadio Olímpico de Maracaibo, en 1947 (hoy Alejandro Borges).
Estaba Luisito uniformado como todo el equipo Gavilanes; y su padre, Luis El Grande, shortstop histórico en la pelota venezolana, bateaba suaves roletazos contra todo lo que el niño le lanzaba. Resultaban ellos dos un espectáculo aparte, antes de cada juego gavilanero.
Como era amigo de El Grande, pronto también lo fui de quien sería después El Inmenso.
Por eso fui a Chicago para darle la bienvenida a las Mayores.
Y a Chicago volví para verlo en numerosas oportuniddes. Incluso una vez, para hacer con él un programa especial de Venevisión, cuando superaba records en los Medias Blancas, que ostentaba Luke Appling.
Y a Cooperstown fuí con él y los suyos, cuando en 1984, lo elevaron al Hall de la Fama.
Nunca estuve, en mis años de reportero, más cerca de un jugador de beisbol, que como viví los 18 años de Luisito con Medias Blancas, Orioles y Medias Rojas.
De su inmensidad escribirán aquí otros. Yo solo les recalco que a cuanto equipo llegó lo hizo ganador. Y los Medias Rojas lo dejaron libre durante los entrenamientos de 1974, obligados porque estaban muy ocupados en un plan para rejuvenecer el róster.
Gracias, Luis, muchas gracias por haberme permitido ser tu amigo de siempre. Muchas gracias.
Augusto Cárdenas
El periodista zuliano Augusto Cárdenas, especializado en la fuente con una prolífera carrera de 15 años trabajando exclusivamente sobre béisbol profesional en el diario Panorama, y siete para su marca Cardenas Sport Media en distintas plataformas, tuvo el privilegio de escribir la obra Luis Aparicio, mi Historia, una biografía sobre el pelotero, que lo consagra como uno de los mejores cronistas del género en Venezuela.
Cárdenas le dedicó los siguientes párrafos a su admirado amigo:
Pienso que es el deportista más importante en la historia de Venezuela llegando a 90 años. Es una bendición y un privilegio que todavía lo tengamos con nosotros y poder conmemorar esta fecha con él. Estoy seguro de que va a estar observando desde su casa cada uno de los homenajes que pueda recibir por los medios, redes sociales y seguro, muchas llamadas.
Me alegra bastante que siga con nosotros. Es, sin duda, una leyenda viviente, el segundo Salón de la Fama más longevo después de Willie Mays.
Lamento que, a pesar de tantos años con nosotros, todavía no se le hayan hecho todos los homenajes que merece, por lo menos, dos fundamentales: Una estatua en Venezuela como la tiene en Chicago y un estadio con su nombre.
Quizá otro homenaje pendiente es ver qué a ese número 11, retirado en Venezuela desde 1984, se le rindiera tributo al ser usado por cada uno de los equipos como se hizo en Estados Unidos con Jackie Robinson con el 42 en el uniforme de las 30 divisas. Es una propuesta que hicimos a la liga, que se aprobó, pero no se ejecutó.
Y un honor que considero el más grande de mi carrera fue poder escribir un libro sobre su historia, trabajar con él, conversar muchas veces con él, que me contara de su carrera, aprender cómo era el béisbol de su época que no viví. Todo eso me permitió ver la grandeza de lo que fue su trabajo en Grandes Ligas y también en Venezuela. Fue una superestrella que transformó este deporte.
Ignacio Serrano
El director del portal especializado en béisbol El Emergente, Ignacio Serrano, otra de las finas plumas venezolanas sobre el primero de los deportes en el país, también dejó sus impresiones sobre esta grandiosa fecha.
Serrano es actor, pero principalmente, escritor sobre beisbol desde 1985. Durante 33 años fue pasante, reportero y columnista en El Nacional, ESPN y MLB.com. También es comentarista en el circuito radial de Cardenales de Lara y Televen.
Sobre Luis Aparicio nos dejó estas líneas:
He tenido la suerte de seguir lo hecho por Venezuela en el beisbol de Grandes Ligas los últimos 50 años, desde que mi abuelo gallego me sentó junto a él delante del televisor, para que viéramos juntos la Serie Mundial de 1975.
Hasta esa fecha, yo fui un hincha futbolero que soñaba con darle patadas a la pelota cada vez que llegaba al cole.
El beisbol me cautivó desde aquella primera noche y nunca más abandonó mis alegrías, entusiasmos y emociones.
Llegué tarde, sin embargo, porque nunca tuve la buena fortuna de ver jugar al gran Luis Aparicio. Me tocó buscar en hemerotecas y escuchar a los periodistas de antaño y fanáticos de más edad, que sí habían tenido ese placer y esa posibilidad.
Aprendí a admirar a Aparicio desde la misma distancia en que caí rendido frente a Alfonso Chico Carrasquel. Y sin embargo, esa admiración nunca cedió un ápice ante la llegada de otras muchas grandes estrellas de Venezuela a la MLB.
La estatura de Aparicio se empinó todavía más aquel día en que, estando de visita en el estadio Universitario, anunciaron por los altavoces del parque de Los Chaguaramos que Venezuela finalmente contaba con un inmortal en Cooperstown.
Venezuela ha tenido desde entonces muchos guantes de oro, multitud de bates de plata, un triplecoronado con el madero, otro desde el montículo y varios campeones de bateo. No tardará mucho para que superemos el medio millar de grandeligas. Y todavía hoy me sobrecoge el ver y leer lo que de Aparicio se dice en las Grandes Ligas y constatar el sitial preferente que todavía ocupa entre los mejores defensores de todos los tiempos en el short stop.
Ese también es un privilegio por el que le aplaudo hoy.
Eliexcer Pirela
El periodista Eliexcer Pirela es otro de los cronistas zulianos que ha escrito un libro con el apellido Aparicio en primer plano.
Aunque la obra recopila sobre la vida de Luis Aparicio El Grande, padre, guarda estricta relación con los prodigios del hijo.
Pirela es un un acusioso especialista de la fuente y ha segudido muy de cerca todo lo acontecido sobre las fechas más importantes que en la actualidad rodean el nombre de Luis Aparicio Montiel: Sus 90 años de edad, 70 años del salto al béisbol profesional, 40 años de su exaltación al Salón de la Fama y 50 del retiro.
Sobre el cumpleaño 90 de Luis escribió las siguentes palabras:
Una pregunta obligada en estos momentos, en la celebración de sus 90 años de vida… ¿qué le debe la sociedad venezolana a Luis Aparicio?
Pensamos que aún le debemos, como sociedad, que la vida de Luis Aparicio Montiel, que conlleva parte de la historia dorada del béisbol zuliano y venezolano, debe ser «llevada a las aulas de clase, ya sea en la materia de historia o en la cátedra de educación física… en algunas de las dos los docentes deben instruir a los niños sobre quién fue Luis Aparicio Montiel, qué representa Gavilanes y Pastora para la región, quién fue Luis Apareció «El Grande». Esos temas deberían ser estudiados por todos los niños venezolanos.
También a Luis Aparicio se le debe una estatua. Así como la de su padre reposa en el estadio Luis Aparicio Ortega, en cualquier arteria vial importante de Maracaibo, o del Zulia o de cualquier ciudad de Venezuela debería develarse una estatua en honor a Luis Aparicio Montiel; así como existe una en el estadio de los Medias Blancas, allá en Chicago.
No esperemos que ya no esté con nosotros para «pagarle» eso, que creemos, aún le debemos a Luis Ernesto.
Luis Bravo
Ilustración: Luis Bravo

