Grandeza de Luis Aparicio revive a lo grande el 11-11 en el «Alejandro Borges»
Los familiares del pelotero zuliano simbolizaron la entrega del bate y guante tal como hizo «El Grande» con su hijo hace 72 años.
Una vez más la majestad de Luis Aparicio Montiel, el atleta más grande que parió Venezuela en el siglo pasado fue llevada a su máximo esplendor con la celebración de su día, el 11-11, en el terreno del estadio Olímpico, hoy Alejandro Borges, que lo vio nacer como pelotero.
La crema y nata viviente de quiénes fueron protagonistas del béisbol antañón zuliano, de donde emergió Aparicio, se dio cita en el vetusto y descuidado parque municipal escenificando un acontecimiento único, sin precedentes desde que se celebra el 11-11 como el día de Luis Aparicio, hace 14 años.

Los equipos simbólicos Gavilanes y Pastora, esencia deportiva de los primeros años de vida del grandeliga maracaibero, completaron el retrato perfecto de una época histórica dorada para el béisbol zuliano, inolvidable a pesar del paso del tiempo y que debe prevalecer para mantener viva la gloria de único venezolano en el Salón de la fama de las Grandes Ligas.

Sus familiares en Maracaibo, María «La Chicha» Aparicio (hermana), Jorge Leonidas Aparicio (primo) y Miguel Rivero Aparicio (sobrino) se dieron cita en el histórico parque acompañados de una pléyade de famosos expeloteros, amigos de Luis Aparicio, que asistieron a la convocatoria de la Asociación de Béisbol del estado Zulia con motivo de esta efemérides, cuya ceremonia estuvo dirigida por Enrry Rosales, director de la Federación Venezolana de Béisbol.
«Estamos muy contentos porque todavía se tiene muy en cuenta la grandeza de mi hermano. Agradezco en su nombre por esta celebración y pido a Dios porque le queden muchos años más de vida», dijo María Aparicio quien afirmó que todos los años asiste a esta celebración.

Leonidas Aparicio, quien compartió muchos años de la infancia con Luis en su casa de Santa Lucía, expresó su alegría por el acto donde se le rindió honres a su primo.
«Pocas veces vemos acontecimientos como este donde resaltan la importancia de Luis en la historia del deporte zuliano y venezolano. Estamos muy orgullosos de él, contentos y agradecidos porque lo hayan tomado en cuenta de esta forma como hoy», apuntó el también expelotero de las Pequeñas Ligas de Venezuela.
También estuvieron presentes, Alfredo León, en representación de la municipalidad maracaibera, Liliana Fuenmayor, presidenta de la Asociación de Béisbol del estado Zulia, directivos de las escuelas municipales de béisbol y muchas otras personas ligadas a la actividad peloteril del Zulia.

Celebridades
Muy pocas veces el béisbol zuliano logra reunir en un mismo escenario a tantas glorias deportivas en torno a un acontecimiento, pero el 11-11-25 fue la excepción.
Esta vez el poder de convocatoria surtió su efecto y es así como en el parque donde «El Grande» le entregó el guante y el bate al hijo para que jugara pelota profesional, se dio cita un gran número de personalidades entre los que destacaron, además de los familiares de Aparicio, Hugo Muskus, Evencio Chacón, Armando Cubillán, Otilio Chourio, Luis Fuenmayor, Mauro Méndez, entre muchos otros.
Enrry Rosales, incansable defensor de la historia de Luis y luchador porque se profundice su enseñanza en las nuevas generaciones, expuso que este tipo de eventos se debe enriquecer y diversificar en este escenario.

«En este estadio donde estamos nació una leyenda, la leyenda de Luis Aparicio. Y en representación de aquellos equipos de la época hemos organizado un juego simbólico entre los niños de la escuela de acá, representando a Gavilanes y Pastora para que esos mismos muchachos conozcan los hechos y hazañas de Luis Aparicio», dijo.
Gavilanes y Pastora al terreno de juego
El acto comenzó con las palabras de bienvenida recordando la grandeza de Aparicio y la importancia de no dejar morir su legado en el olvido.
Luego de la presentación de los equipos Gavilanes y Pastora, cada novena portando el 11 en su camiseta, y el himno nacional, los presentes revivieron uno de los momentos más emblemáticos en la historia de la vida de Luis Aparicio: la representación de la entrega del bate y el guante al pelotero en el mismo sitio, la caja de bateo, donde lo hizo su padre.

Fue un momento de máxima emoción y gran simbolismo protagonizado por «La Chicha» Aparicio, que entregó el guante a cada pelotero y Leonidas Aparicio, que hizo lo propio con el bate.
Concluido este punto se procedió a lanzamiento inicial con honor para María Aparicio, Leonidas Aparicio y Hugo Muskus.
El juego simbólico fue ganado por Gavilanes 7 carreras por 6 con victoria para el lanzador Earley Sturvest y derrota para Carlos Irausquín.
Luis Bravo
Foto: Luis Bravo

