Baloncesto

A 30 años del tricampeonato: La gesta de los Gaiteros del Zulia de 1996 (II parte)

La dupla Alirio «Camarón»  con su hermano Paul “El Coronel” Romero , más el “efecto bisagra” de Orlando Estrada en la Gerencia General trajo los resultados planeados tras la adquisición de la divisa en 1989.

(Ángel T. Bracho, Maracaibo 9 de mayo, 2026) La final de la Liga Profesional de Baloncesto (LPB) de 1996 enfrentaba a dos equipos favoritos por rendimiento en la temporada regular y los playoffs: Gaiteros del Zulia vs. Marinos de Oriente, con los zulianos con la ventaja de localía. En esta segunda entrega del presente trabajo especial se destacarán algunas de las claves que marcaron la final que daría el tercer título a los zulianos en las voces de sus protagonistas.

La final de 1996: del triunfalismo al derrotismo y viceversa

La final de 1996 experimentó una novedosa innovación en el formato de competición: la distribución de juegos tradicional 2 (sede 1) – 3 (sede 2) – 2 (sede 1) fue cambiada por el 2 – 2 – 1 – 1 – 1 al estilo de competencias como la NBA, situación que le adjudicó un atractivo especial a la serie. Gaiteros sentía que ese formato particularmente les beneficiaba porque, al tener ventaja de localía, disputarían un hipotético séptimo juego en el Pedro Elías Belisario Aponte.

Marinos tenía nuevamente a Marv Kessler en el banquillo. El estadounidense fue el Head Coach campeón con el todopoderoso e histórico equipo del 91 y regresaba buscando revalidar su jerarquía tras la derrota del 95 ante Panteras. En la cancha, el alero Mike Ratliff, Steve “La bala” Smith, “Kako” Solórzano, Omar Walcott Roberts y César Portillo encabezan la plantilla.

Las reseñas previas catalogaban como una “venganza” la final de 1996 ante Marinos. Esto debido a la eliminación le propinaron a Gaiteros en la temporada 1995.

La final comenzó el martes 25 de junio con dos primeros partidos que se jugaron con sendos llenazos en Maracaibo. Marinos mostró su experiencia en estas instancias y jugó mejor los momentos claves para sorprender a los zulianos con triunfos 97 – 101 en el juego 1 y 104 – 117 en el juego 2. “A nosotros quizás nos pasó factura la presión de querer demostrar su calidad delante de nuestro público y nos dominó la ansiedad”, expresa Carlos Vllasmil.

El ambiente con el 0-2 en Maracaibo se tornó en desesperanzador. El fanático pasó del triunfalismo al derrotismo tras los dos primeros juegos en casa, perdiendo su ilusión por el campeonato. Todo era negatividad. Marinos se mostraba superior y difícilmente alguien podía apostar por la causa zuliana tras el cambio de sede.

Tras las dos primeras derrotas, la perspectiva zuliana era de supervivencia en Puerto La Cruz.
Texto: Enrique Peña Díaz. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

“Pensar en ir a jugar a Puerto La Cruz cuando perdimos los dos primeros en casa era desesperanzador”, analiza Villasmil. En este contexto, Gaiteros viajó a la hostil “Caldera del Diablo” buscando al menos un triunfo que le permitiese traer de vuelta la serie a Maracaibo.

“Cuando llegamos a Puerto La Cruz, creo que fuimos menospreciados hasta en el mismo entorno del equipo. Para ti como jugador ver eso es difícil porque sientes que no confían en el grupo. Ese momento nos llevó a cerrar filas, conversar entre nosotros y recordar por qué habíamos llegado hasta esa instancia”, expresa Ramsés Ibarra.

Pero a veces en el deporte, como en la vida, más que la calidad, se requiere de pequeños momentos que generen grandes cambios en el destino de un resultado… y en ese momento durante la noche anzoatiguense, previo al juego 3, el giro de timón llegó para los zulianos.

Lo cuenta con emoción el Head Coach Gustavo García:

“Nosotros llegamos a Puerto La Cruz la noche antes del juego 3… En el trayecto del aeropuerto al hotel pasamos cerca del gimnasio Luis Ramos; yo veo el gimnasio y le digo al conductor de nuestro autobús: ‘¡Dale pal´ gimnasio!’ Estábamos retrasados en nuestro itinerario y había un poco de cansancio, por lo que las quejas no se hicieron esperar:

–  ‘Estamos retrasados ‘, dijo alguien por ahí. – ‘No tenemos uniformes de práctica’, dijo otro más por allá. – ‘Es muy tarde ‘, agregó alguien más…

– ‘No importa, vamos al gimnasio ‘, respondí.

Llegamos al Luis Ramos y todo el mundo estaba arrecho conmigo (risas)… Cuando estábamos en la cancha, todos me miran y les digo: “Si quieren, entrenan en ropa interior o sin nada de ropa, sin zapatos, no importa… pero aquí hay que entrenar”.

La confianza en las posibilidades del equipo nunca estuvo en duda para el Head Coach Gustavo García. Texto: Enrique Peña Díaz. Foto: Luis Bravo, diario PANORAMA.

García detiene su relato, sonríe y reflexiona:

“El mejor momento de toda la temporada lo vivimos en esa práctica… el ambiente que hubo en ese momento fue inexplicable. Todos empezaron con las bromas y la distensión… Imagínate practicando a los jugadores en bóxers, otros sin zapatos, otros más en medias… la echadera de broma. ¡Fue un desorden!

Aunque realizamos algunos lanzamientos al aro, el equipo hizo de todo menos jugar baloncesto organizado; era un juego de niños… Nos desestresamos y olvidamos lo que era ganar o perder… Yo nunca dije nada, solo dejé que los muchachos se soltaran… eran ellos en su más pura expresión”, continúa en su remembranza.

“Después de esa práctica, nos reunimos en el camerino y recordamos que debíamos ir juego a juego y que la serie no se había acabado”, recuerda “Carlitos” Villasmil. “Nos rapamos el cabello como una forma irreverente de sacarnos la frustración y la ansiedad”, explica entre risas.

Y el vuelco de la serie sucedió… Gaiteros ganó el juego 3 con marcador de 78-81 y enviaron el mensaje de su vuelta a la serie. Ron Draper mantenía su duelo con Walcott Roberts y encestaba 22 tantos, seguido por los 17 de Andre Owens y 16 de Gabriel Estaba.

Gaiteros daba el primer zarpazo de la final en el juego 3 en Puerto La Cruz. Texto: Hebert Colina. Foto: Luis Bravo, diario PANORAMA.

“En el juego 3 no te puedo decir lo que sentimos. Jugamos muy bien, dominamos el partido desde el principio, todo nos salía. Yo me preguntaba: “Dios mío, ¿qué pasa aquí?” (risas). Fluimos… Toda la presión que teníamos salió, nos liberamos… Volvimos a ser el equipo de la temporada regular y los playoffs… En ese momento, la serie cambió”.

“Recuerdo que en ese juego 3 yo lancé un balón con tanta ansiedad y fuerza al aro que la encesté por tablero. En ese momento Gabriel se volteó, me vio y me dijo: “Hoy ganamos´”, manifiesta entre risas Ramsés Ibarra.

Vea el juego 3 de la final 1996 aquí:

 

https://www.youtube.com/watch?v=oB9dUCKxOJI

 

Los zulianos repitieron el lauro en el cuarto 98-97, en el que quizás fue el choque más intenso de la serie, con intercambios constantes de liderato que decantaron el 84-84 del tiempo regular. La tensión era máxima, pero los visitantes lograron controlar la embestida oriental y los superaron 13-12 en el overtime. Gabriel Estaba y David Díaz anotaban 25 puntos cada uno (Estaba 5 triples, Díaz 6 triples), mientras que Andre Owens encestaba 18 y Ludwing Irazabal contribuía con 15.

Un Gaiteros brioso logró lo impensado y trajo empatada a 2 la serie final a Maracaibo.

Un brioso Gaiteros ganaba el juego 4 en “La Caldera del Diablo” y traía de vuelta la final a Maracaibo 2-2. Texto: Hebert Colina. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

“Creo que ellos (Marinos) pensaron que ya habían ganado sin jugar y nosotros sabíamos que no teníamos nada que perder… Todo salió bien en esos dos partidos en Puerto La Cruz”, cuenta Orlando Estrada, Gerente General del equipo ese año.

Una idea que secunda Carlos Villasmil. “Puerto La Cruz era una fiesta cuando llegamos. En Marinos analizaban de qué forma iban a celebrar la barrida. Se sintieron campeones y eso nos dio más fuerza”.

“Ganar ese tercer juego nos dio confianza. Entendimos que para ganar debíamos ir juego a juego y cuando vimos que todo nos salía ese día, sabíamos que estábamos de vuelta en la serie”, asegura Ibarra.

Con los ánimos arriba nuevamente, la confianza a todo dar y ahora en casa con 7 mil aficionados vitoreándolos a más no poder, los zulianos mantuvieron el ritmo y ganaron el quinto juego en su casa 75-57 con 20 puntos de Estaba, 16 de Villasmil y 13 de Ron Draper.

Un brioso Gaiteros ganaba el juego 4 en “La Caldera del Diablo” y traía de vuelta la final a Maracaibo 2-2. Texto: Hebert Colina. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

El sexto encuentro fue parejo y llegó a favor de la nave 77-75 al último segundo. La historia refleja que Gabriel Estaba tuvo en sus manos la posibilidad de encestar dos tiros libres de último segundo y llevar el partido a la prórroga, pero “El Jabao” no encestó esos tiros libres, hecho que marcó el empate de la serie a tres y el regreso a Maracaibo para su definición.

Siempre quedó la duda de si el fallo del Héroe de Portland fue intencional o no. Cuentan algunos presentes que Alirio “Camarón” Romero sostuvo una muy breve reunión con Estaba en la que se habría discutido la posibilidad de no acabar la serie en ese sexto partido.

Un brioso Gaiteros ganaba el juego 4 en “La Caldera del Diablo” y traía de vuelta la final a Maracaibo 2-2. Texto: Hebert Colina. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

Según se cuenta, “Camarón” necesitaba la taquilla del juego 7 para solventar los pagos a los jugadores. “Nosotros sabíamos que no íbamos a perder la serie, daba igual que lo hiciéramos en Puerto La Cruz o en Maracaibo… Pero Alirio quería titularse en casa y por eso quería que Gabriel fallase”, cuenta una fuente testigo de la conversación.

“El Jabao” no encestó y la serie debía definirse en el Belisario Aponte.

El juego 7

La mañana de ese domingo 7 de julio de 1996 se jugó el partido 7 de la final. “El juego iniciaba a las 11:30 de la mañana y ya a las 9:00 la cancha era intransitable… Al Belisario Aponte le caben 3.500 personas; en la final el promedio de asistencia era de 7000 y en ese partido había más de 8000. Imagínate a 8500 personas de pie pegadas entre sí… Lo más curioso es que a la gente no le importaba; el ambiente era eléctrico”, recuerda Orlando Estrada.

La previa del juego 7 resaltaba el carácter histórico de la primera definición del básquet nacional en Maracaibo. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

“Fue un ambiente indescriptible… Imagínate salir del camerino, dar el primer paso dentro de la cancha, levantar la cara y verte rodeado de 8000 personas, todas a tu favor… Yo sabía que no íbamos a perder…”, comenta el Head Coach Gustavo García.

“Fue algo loco, y fue idea de ´Camarón´… Llenar esa cancha a todo lo que daba y hasta más… Ese día el partido lo ganamos antes de jugarlo. Ellos no nos iban a ganar nunca”, expresa Orlando Estrada.

Para colmo, Marinos llegaba al decisivo con la sustitución completa de la plantilla de importados. Derrick Taylor y Abdul Fox llegaban al acorazado, pero iniciaban el partido desde la banca. Con un “5 abridor” criollo, de inicio (Omar Walcott, José “Cheíto” Ramos, Miguel Ángel Yépez, César Portillo y Nelson Solórzano), los visitantes estaban en franca desventaja.

“Creo que la impaciencia le jugó una mala pasada a Domingo Cirigliano (presidente de Marinos) porque cambiar a toda su importación antes de un juego 7 de una final no era lo mejor. A nosotros eso nos sorprendió porque ellos tenían un gran equipo, aunque sabíamos que éramos mejores”, analiza Carlos Villasmil.

Mientras tanto, Gaiteros mantuvo su quinteto regular: Andre Owens, David Díaz, Gabriel Estaba, Ludwing Irazábal y Ron Draper.

“Necesitamos un buen primer tiempo para ganar el juego”, expresaba el DT oriental Kessler. Su análisis no fue errado, y esta declaración se convirtió en el vaticinio de lo que ocurrió en ese juego 7.

El partido fue una paliza desde el principio. Gaiteros sacó 22 puntos de diferencia en los primeros 10 minutos (31-9) y 25 al medio tiempo (54-29). La nave oriental sucumbió en las aguas del Lago de Maracaibo con el 89-77 final que no reflejó lo abierto del trámite del juego.

Portada de la sección de deportes y foto principal de la primera página del diario Panorama tras el campeonato alcanzado por los Gaiteros del Zulia. Texto: Enrique Peña Díaz. Fotos: Luis Uzcátegui y Pedro López, diario PANORAMA.

El clímax campeonil permitió a Ron Draper tocar el cielo zuliano con las manos al mostrar una de las mejores exhibiciones de jugador alguno con el uniforme negro y amarillo. “Ron” obtuvo el reconocimiento como el Jugador Más Valioso (JMV) de la final con 14.5 puntos, 12.4 rebotes por partido y 9 bloqueos en una serie en la que superó en su duelo personal a Walcott Roberts.

“Gaiteros categórico” fue el titular del diario PANORAMA poco después del holgorio que representaba para Maracaibo ver coronar por primera vez a su equipo en casa. Era un nuevo capítulo en la historia de los Gaiteros del Zulia con la consecución del tercer campeonato.

Para el baloncesto nacional era un hecho también histórico. En 23 años de fundado el baloncesto profesional, por primera vez un equipo lograba el título luego de perder los dos primeros juegos en su casa.

Gustavo García se consolidó en la historia gaitera, al convertirse en el primer y hasta ahora único miembro del equipo en ganar campeonatos como jugador (1984, 85) y como Head Coach (1996). Nadie más lo ha logrado en los cinco títulos de la divisa. El trabajo conjunto con Nicolás Solano (asistente) germinó un resultado que siempre estuvo en su mente, desde la pretemporada de febrero hasta ese 7 de julio por la tarde.

Con este abrazo Gustavo García y Ron Draper se consolidaron en la historia de Gaiteros del Zulia. Draper como MVP de la final de 1996, García, como el único en ganar campeonatos como jugador y Head Coach. Texto: Enrique Peña Díaz. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

“Todavía hoy, 30 años después de ocurrido, te lo cuento y me emociono… eso no se olvida nunca. Es algo que crispa la piel”, recuerda con voz temblorosa y con las pausas del llanto contenido al revivir la emoción de un campeonato que se siente como si hubiese sido ayer.

Una intensidad emocional que se repite con el sollozo de Ramsés Ibarra, quien remembra la gesta con el habla entrecortada y su mirada presa del lagrimar propio del campeón. “Recordar ese gimnasio lleno, con gente al lado de las líneas y hasta en los ductos coreando tu nombre… Fue algo grandioso… Me pongo sentimental solo de recordar lo que ese momento significó para todos”, rememora.

“La unión fue la clave de ese grupo. Nos incorporamos y nos sobrepusimos a las adversidades que se presentaron. Aunque yo sabía que me iba a Bravos al año siguiente, igual quería ganar especialmente por el público. Su apoyo fue algo estremecedor”, expresa con alegría Carlos Villasmil.

Para Alirio “Camarón” Romero el tercer título fue algo especial. Habían pasado 11 años desde 1984 y 85 con Britt, Parisi y compañía, y en ambos había estado con el equipo, pero este campeonato significaba más porque era el primero frente a su público. La dupla con su hermano Paul “El Coronel” más el “efecto bisagra” de Orlando Estrada en la Gerencia General trajo los resultados planeados tras la adquisición de la divisa en 1989. Gaiteros del Zulia era campeón en la capital zuliana.

Tras siete años de espera, la dupla de los hermanos Alirio y Paul Romero alzaron el trofeo de campeón con los Gaiteros del Zulia. Texto: Enrique Peña Díaz. Foto: Luis Uzcátegui, diario PANORAMA.

Un estruendoso cambio que trajo a una leyenda del baloncesto venezolano al Zulia, un formato de competición favorable y una noche de relajación y reencuentro en Puerto La Cruz, fueron las claves de un título que se gestó en la oficina y se concretó en el calor del público marabino, ese sexto hombre fiel a su equipo y conocedor del juego, aun cuando no reciba el reconocimiento por la crítica del baloncesto nacional.

“Cuando tú venías a este equipo, la gente decía que tu carrera estaba acabada. Gaiteros no era bien visto por lo lejos que quedaba Maracaibo de Caracas y por el trato administrativo que se les daba a los jugadores. Que nos hayamos unido todos y hayamos demostrado que sí teníamos mucho para dar nos llenó de mucho orgullo. Nos juntamos como grupo ante la adversidad… y mira lo que sucedió”, expresa Ramsés Ibarra.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *