Justicia en el gremio deportivo: Dejan en libertad al entrenador Ángel Cortizos tras riña en Urbanización Altamira
Una pelea colectiva en la cancha de este urbanismo de la parroquia Raúl Leoni dejó varios heridos, un detenido y un sabor amargo en una familia
El gremio deportivo maracaibero respira con alivio tras la liberación del reconocido entrenador de fútbol, Ángel Cortizos, quien se vio involucrado en una trifulca colectiva el pasado martes 21 en la Urbanización Altamira, parroquia Raúl Leoni.
El incidente, que se tornó viral en redes sociales, pone nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de los espacios deportivos y la seguridad ciudadana en la región.
El altercado se desarrolló en el campo de balompié del mencionado urbanismo. Según testimonios de la comunidad y reportes preliminares, un grupo de sujetos ajenos al sector ingresó a las instalaciones para agredir a los hijos de Cortizos.
El móvil, presuntamente de carácter pasional por la disputa de una joven, escaló rápidamente debido a la superioridad numérica de los atacantes.
Ante la agresión física contra su familia, el entrenador intervino en legítima defensa. Durante el enfrentamiento, se utilizaron elementos contundentes (un bate) que resultaron en varios lesionados con contusiones de distinta gravedad.
Controversia judicial y respaldo comunitario
A pesar de las evidencias que sugerían un ataque previo hacia su familia, la policía detuvo inicialmente a Cortizos, señalándolo como presunto agresor. Esta medida generó una ola de indignación entre, clubes deportivos locales y atletas.
Se pronunció la Escuela Cecilio Acosta, donde Cortizos ejerce como formador de talentos, los residentes del sector Club Hípico, quienes dieron fe de su intachable trayectoria.
Cortizos, con un historial que incluye la dirección técnica de selecciones municipales y estatales, es una figura clave en la captación de talentos de la zona. Tras cumplir con los protocolos de ley, fue puesto en libertad este jueves.
Declaraciones: «La defensa de la familia no es un delito»
Tras su liberación, el entrenador evitó profundizar en la polémica para no entorpecer procesos legales adicionales, pero fue enfático sobre su posición:

«Quiero agradecer a todas esas personas que estuvieron pendiente de nuestra condiciones y nuestro proceso, que tardó por las normas que deben cumplirse, más no por ser culpable. Solo dejo tres preguntas para la reflexión: ¿Ustedes serían capaces de defender a su familia? ¿Cuál sería su respuesta si ve que a su hijo lo golpean entre varios? Con mi corpulencia, si el golpe hubiera sido como me acusaron, las consecuencias serían otras», puntualizó Cortizos.
Violencia en el entorno deportivo
Este suceso ocurre en una semana crítica para el deporte zuliano, sumándose al reciente caso de agresión física en la Pequeña Liga Coquivacoa. Aunque el origen de la riña en Altamira no fue una competencia formal, el hecho de que ocurriera en una infraestructura deportiva y afectara a un técnico de alto perfil subraya la necesidad de reforzar la vigilancia y promover la cultura de paz en estos espacios de formación.
Luis Bravo
Foto: Cortesía

