¡A puro pulmón! Voluntariado de la Pequeña Liga La Victoria logra recuperación histórica del estadio Renato Borjas
Tras años de abandono y desincorporación oficial, el voluntariado del circuito, liderado por su nueva junta directiva, ha recuperado más del 60% del estadio Renato Borjas mediante autogestión, instalando iluminación y reactivando categorías infantiles con cerca de 100 peloteros.
Más de 15 años sin recibir mantenimiento deterioraron las instalaciones del estadio Renato Borjas, sede de la Pequeña Liga La Victoria, al punto de reducirlo a una estructura semidestruida y al borde del colapso. La pandemia dio la estocada final con la migración de los peloteros a otros circuitos. Por un buen tiempo, la liga desapareció como circuito activo en los registros oficiales del Directorio Nacional del movimiento de pelota menor.
Tras una tímida reactivación luego de la crisis sanitaria global de 2020-2021, la directiva de entonces le puso todo el corazón para mantener en pie lo que quedaba. Sin embargo, la tarea era titánica sin personal de apoyo y con los escasos recursos que percibían por autogestión, único ingreso de la liga. Debido a esto, el deterioro continuó hasta hace pocos meses.
La nueva junta directiva elegida en 2024, encabezada por la presidenta Mileidi Matheus y el vicepresidente Keiver Ramírez, inició una cruzada para frenar el abandono y rescatar una obra con casi 50 años de construida. Este estadio es patrimonio deportivo de la urbanización epónima y legado de grandes entusiastas de la pelota menor como Renato Borjas, su fundador en 1978.
El trabajo, realizado a puro pulmón, sin herramientas apropiadas, sin maquinaria y con severas limitaciones económicas, puso a prueba la fuerza de voluntad del equipo, demostrando que nada es imposible cuando se labora con fe, esperanza y optimismo. Actualmente, el estadio luce su mejor cara desde 2010, año en que fue refaccionado oficialmente por última vez.
Desde finales de 2024, la nueva directiva entendió que su tarea principal sería rescatar el recinto, y hoy pueden enorgullecerse de estar lográndolo. Keiver Ramírez asumió el desafío y capitaneó esta gigantesca obra que ha devuelto el esplendor a un parque olvidado por los organismos oficiales, principalmente por la Fundación para el Cuido y Mantenimiento de Instalaciones Deportivas del Estado Zulia (Funidez), ente responsable de su mantenimiento.
«Con un equipo de trabajo que se puede contar con los dedos de las manos, hemos levantado esta instalación laborando sin descanso durante varias semanas. Rehabilitamos las tribunas, parte de la cerca, la pintura interna y externa, la bomba de agua, nivelamos el terreno y mejoramos las áreas de depósito y oficinas», señaló el directivo.
La obra cumbre que Ramírez muestra con orgullo como la «joya de la corona» fue habilitar la iluminación de las ocho torres que bordean el estadio. Este logro beneficia directamente tanto a la práctica deportiva como a la comunidad vecina, que ha recibido la mejora con gran beneplácito.

Él mismo, junto a tres ayudantes, se encargó de colocar las luminarias a unos 30 metros de altura, sin grúa, valiéndose solo de su voluntad y destreza. Fue un trabajo de alto riesgo donde, incluso, expusieron sus vidas.
Ramírez indicó que aún falta mucho por hacer y que la escasez de recursos económicos ha impedido concluir las obras. «Sin embargo, hemos logrado mejorar la instalación en más de un 60%. De granito en granito, con el aporte de todos, estamos avanzando hacia la meta que nos propusimos», añadió.

Crecimiento deportivo
Ramírez destacó como otro punto positivo el crecimiento deportivo que experimenta la liga. Actualmente rozan el centenar de peloteros y cuentan con equipos en todas las categorías hasta la intermedia, gracias a una campaña de promoción realizada en las escuelas locales.
Hoy disponen de divisas en las categorías escuela, preinfantil e infantil, y activaron la categoría intermedia, de la cual carecían. También cuentan con un equipo en la categoría junior —que juega en otro estadio por limitaciones en las dimensiones del terreno— y están por abrir la división pitoquito.
No todo es color de rosa
Ramírez aprovechó el espacio para denunciar ante la opinión pública una campaña negativa orquestada en contra del equipo de trabajo de la Pequeña Liga La Victoria. Aseguró que estos ataques solo afectan la armonía de la comunidad deportiva y la tranquilidad de los niños, quienes son la razón de ser del circuito.
Señalo que, aunque el ataque se dirige formalmente a tres directivos en particular, termina perjudicando a toda la institución. Catalogó de muy dañino que estos señalamientos se hayan divulgado en redes sociales y algunos medios de comunicación sin verificar su autenticidad.
«Les digo a esas personas que mi respuesta a esos ataques será seguir trabajando en pro de los niños, de esta comunidad deportiva y de la liga hasta lograr la recuperación total de las instalaciones», acotó.
Vecinos del sector, entre ellos Mervin González, Nardi Ávila, César Vargas y Guillermo Ávila, expresaron su total respaldo a la labor de la directiva y rechazaron las acusaciones en su contra.
«Desde que ellos llegaron, lo que hemos visto son puras mejoras y mucho trabajo por el estadio que nosotros mismos ayudamos a fundar. Su mejor obra ha sido la iluminación de los alrededores, un servicio que ha alejado la inseguridad y los actos delictivos que se amparaban en la oscuridad», apuntaron al unísono.
Texto y fotos: Luis Bravo

