Tras la finalización del partido en el estadio Arthur Ashe del Billie Jean King National Tennis Center, el máximo ganador de torneos de Grand Slam expresó: «Creo que era obvio que me sentía fatal en la cancha. Desafortunadamente, tuve problemas con eso en casi todos los partidos de este año. Vomito… es un problema grave. Después de eso, todo mi cuerpo empieza a fallar, calambres, dolores… Al final, mi espalda cedió, al igual que mi hombro».

Posteriormente Djokovic continuó explicando el partido que no pudo remontar: «Tuve un quiebre en el cuarto set, pero me costó desde el cuarto juego del partido. No quiero restarle mérito, luchó, es un buen tipo, un luchador, pero no lo disfruté…». Sus problemas, a los que no dio un diagnóstico público, ya empiezan a ponerle un signo de pregunta a su futuro en el tenis profesional.