Voleibol

La increíble historia del voleibolista zuliano Carlos Berrio, que debió salir huyendo de la guerra en Irán

Carlos Berríos y Ronald Martínez se encuentran disfrutando de sus vacaciones en Maracaibo luego de sus giras por Europa y Medio Oriente. Berríos nos cuenta su experiencia en Medio Oriente.

Los voleibolistas zulianos Carlos Berríos y Ronald Martínez, de reconocida trayectoria internacional, se encuentran en su tierra natal disfrutando de unas merecidas vacaciones luego de transitar por distintos destinos del mundo en lo que va de 2026.

Ambos forman parte de la selección nacional, aunque actualmente no han sido convocados a ninguna concentración ni fueron incluidos en la gira por Argentina que realiza el conjunto tricolor como preparación hacia los clasificatorios de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Carlos Berrio y Ronald Martínez.

Liberados de sus compromisos fuera de Venezuela —uno de manera voluntaria y el otro forzado por el conflicto bélico de Irán—, el dueto sigue activo sin desperdiciar la oportunidad de mantenerse al tope ante cualquier llamado.

De frente, Ronald Martínez en un remate.

El pasado lunes 2 de junio participaron con el conjunto Centinelas en un juego amistoso contra la selección de la Universidad del Zulia (LUZ), sumando un fogueo de alto nivel para su entrenamiento.

Ronald Martínez: Metas en Europa

 Ronald Martínez fue el último en regresar este año luego de un largo periplo por países de Europa y la región de Medio Oriente en Asia. «Ha sido una experiencia gratificante y muy bonita poder hacer lo que a uno le gusta», dijo el espigado central de 27 años.

Carlos Berrio y Ronald Martínez con el conjunto Centinelas.

Martínez comenzó a jugar desde muy joven guiado por el entrenador Régulo Vargas. En 2015 recibió su primer llamado a la selección nacional, acumulando experiencia en campeonatos panamericanos, bolivarianos y suramericanos, entre otros torneos internacionales. Desde que se le abrió la puerta en el extranjero en 2022, ha cultivado una prolífica carrera en países como Portugal, Israel, República Checa, Chipre, Finlandia, India, los Emiratos Árabes Unidos (Dubái) y, recientemente, Albania.

«Este año vienen muchas cosas positivas que no puedo revelar todavía, así que estoy súper feliz y contento. Decidí pasar este verano acá con mi familia pues tenía tiempo sin verlos, mientras sigo entrenando para no perder el ritmo y preparándome para lo que viene pronto. Hay buenas ofertas», adelantó.

Con respecto a la selección nacional, explicó que prefirió tomarse un descanso este año y celebró que se les esté dando oportunidad a los nuevos talentos: «Lo cual está muy bien», acotó.

También adelantó, sin dar mayores detalles, que su próximo destino será España, donde jugará en la primera división del país ibérico.

Huyendo de la guerra en Irán

 Carlos Berríos, el más joven del dueto, llegó hace cerca de dos meses a Maracaibo tras seis días de viaje desde Irán, de donde salió huyendo luego de que Estados Unidos e Israel bombardearan ese país.

Carlos Berrio.

«Fue una gira provechosa, pero muy difícil porque estuve en Irán y allá hubo dificultades por la guerra. Pero, aparte de eso, el voleibol en ese país es de alto nivel y fue una experiencia increíble que me dejó satisfecho», dijo el receptor  de 21 años.

Indicó que actualmente estudia ofertas de tres países mientras espera concretar la mejor opción para volver a viajar. Añadió que este año no ha tenido compromisos con la selección nacional y está enfocado por su cuenta en trabajar fuera de Venezuela.

Una experiencia de terror

 Berríos estuvo jugando en Gaz, una ciudad del centro de Irán ubicada a dos horas de la capital, Teherán, epicentro de los bombardeos.

«Allí no corrimos peligro directo, pero se escuchaban las explosiones y había mucho temor. Realmente estuve preocupado y me atacó la ansiedad; no fue nada fácil, jamás había vivido una experiencia similar», explicó.

«Una vez que decidí huir, me di cuenta de que la única forma de hacerlo era por tierra, así que estuve viajando tres días hasta la frontera con Turquía».

Desde ese país pudo continuar por vía aérea hasta llegar sano y salvo a Venezuela tres días después, sumando en total seis largos días de travesía.

Texto: Luis Bravo
Foto: Luis Bravo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *