Béisbol

Gerardo Moreno, testimonio de excepción a 39 años del primer título mundial de Pequeñas Ligas

El ahora médico formó equipo con Wilson Álvarez, Eduardo Pérez y Rouglas Odor, entre otros, para ganar ese campeonato

 

Las Pequeñas Ligas de Béisbol de Venezuela cumplieron 70 años el pasado 4 de junio y lo están festejando con triunfos internacionales.

Los equipos senior e intermedia se coronaron campeones latinoamericanos y estarán representando al país en los respectivos mundiales.

También este 16 de julio se cumplen 39 años del primer título mundial conquistado por un equipo de esta organización de pelota menor, que en 1986 se trajo el banderín en la categoría juvenil de Fort Lauderdale, Estados Unidos.

Todos esos héroes viven para contarlo y muchos son referencia obligada cuando se habla de los logros internacionales del movimiento.

Uno de ellos es el médico Gerardo Moreno, que tras brillar en la pelota menor con varios campeonatos en su cuenta sumando el Mundial Juvenil como joya de la corona, resplandece en otra rama como profesional, en este caso, en la medicina deportiva.

Moreno tuvo muchas satisfacciones como pelotero. Entre ellas destaca ser campeón mundial federado con la selección nacional en Tegucigalpa, Honduras, en 1978. «Fue el primer título de Venezuela logrado de forma invicta», recuerda.

Luego con las Pequeñas Ligas, en 1980, con una selección de la Saplez, quedaron campeones de otro torneo realizado en Florida.

En 1984 van al Mundial junior de Pequeñas Ligas y quedan subcampeones tras perder con China. En el Mundial federado de 1985 realizado en Nueva York, quedaron terceros.

Momentos históricos de las Pequeñas Ligas de Béisbol de Venezuela.

En 1986 llegó el triunfo que ha alcanzado más resonancia y trascendencia dentro de las Pequeñas Ligas. Fue el Campeonato Mundial juvenil y allí hizo equipo con Eduardo Pérez, Wilson Álvarez, Rouglas Odor, José Graterol, José Tapia, José «Caballo» Gil, que luego firmaron al béisbol profesional y dos de ellos, Eduardo y Wilson, brillaron en las Grandes Ligas.

«Para mí es un orgullo muy grande pertenecer a este movimiento porque me sigo sintiendo parte de el, colaborando en lo que puedo. Como en una gran familia me siento feliz por sus 70 años y les envío a todos los que forman parte de ella mis felicitaciones y estímulo para seguir adelante, dándole triunfos a nuestro país», expresa.

Dirigente

Aparte de jugador, Moreno también probó con éxito como organizador de certámenes internacionales del movimiento presidiendo el comité del Campeonato Latinoamericano Infantil 2023, que se realizó en Maracaibo.

«Esta experiencia me dejó muchas satisfacciones, pero detrás hubo un esfuerzo muy grande porque se necesita mucho dinero para montar un evento de esta magnitud y las Pequeñas Ligas no cuentan con ingresos. Así que hay que realizar todo un operativo logístico para conseguirlo. Si no es por el apoyo de los gobiernos de turno, en este caso de la Gobernación del Zulia y alcaldías de Maracaibo y San Francisco, no hubiese sido posible lograrlo. La empresa privada también hizo su gran aporte», relata.

El cuarto bate de varias selecciones nacionales federadas y de pequeñas Ligas ahora es un exitoso médico traumatólogo.

Aprovechó para agradecer a todas las personas que se entregaron 100% al trabajo para lograr el éxito del torneo y a Dios por darle el título del campeonato a Venezuela.

Un nivel que se mantiene

Considera que el béisbol de Pequeñas Ligas que se juega en Venezuela tiene un excelente nivel gracias al trabajo desplegado por dirigente proactivos, que trabajan a brazo partido para que el movimiento exista, sobre todo en la obtención de recursos.

«Pocos tenemos idea del gran gasto que tiene una de Pequeña Liga para subsistir. Pagos de arbitraje, compra de cal, pelotas, uniformes, hielo, agua, viajes y otros gastos demandan cifras que, cuando se suman, dan un total gigantesco que nos asombra. Y uno infiere que allí debería existir un gran pulmón financiero y no es así. Es el trabajo de un grupo de voluntarios, que se las ingenia para obtener esos recursos», explica.

Estima que desde allí parte el buen nivel técnico que caracteriza a las Pequeñas Ligas de Venezuela que, en 2025, ya suman dos títulos latinoamericanos con las categorías senior e intermedia.

En su historia de siete décadas el movimiento acumula siete campeonatos mundiales siendo el único país de Suramérica en ostentar tal cantidad de trofeos universales.

«Este logro es posible gracias a una constancia inquebrantable, que tiene en dirigentes como Thaís Bohórquez en la Pequeña Liga San Francisco o Ángel Fuenmayor en Coquivacoa, claros ejemplos de un universo que se caracteriza por esa perseverancia, que siempre está dando frutos», dice.

El objetivo social

Moreno destaca entre esas personas que fueron peloteros y que no firmaron con alguna organización, pero siguieron otra carrera como profesional. Es el típico ejemplo de la filosofía del movimiento, que se resume en la frase «El objetivo es social, el deporte es solo un medio», tan pregonado por esta organización.

Fue un pelotero excepcional, pero su mayor éxito no estuvo en una firma al béisbol rentado, como muchos de sus compañeros de equipo, sino en el campo de la medicina tras graduarse de médico traumatólogo, que hoy goza de gran prestigio nacional e internacional, sin dejar de jugar por completo.

Recientemente hizo el lanzamiento inicial en una jornada de la Liga de Béisbol Mayor del Zulia.

Al respecto dice que le preocupa la firma indiscriminada de peloteros al profesional, lo que lleva a muchos jóvenes a dejar los estudios por dedicarse a la pelota, pero la mayoría no logra el éxito buscado y queda a la deriva, sin equipo y sin estudios para afrontar la vida.

«Pienso que los padres no deben permitir que los hijos dejen los estudios por el juego de béisbol. Creo que es perentorio la coexistencia de ambas prácticas porque sí ese hijo queda a la deriva luego de firmar y no quedar en una organización, los estudios serán ese respaldo para solventar su futuro cuando llegue el momento de tener familia y desarrollar su vida», apunta.

«Es bueno que los padres sepan lo difícil que es llegar a las Grandes Ligas -dice-. No es solo trabajo, disciplina, esfuerzo y seguir los lineamientos de una academia. Detrás de ese pelotero hay 400 muchachos buscando lo mismo, el puesto en esa posición», acota.

Una lesión le cambió el futuro

Ese talento nato de Moreno para jugar bien al béisbol no pasó desapercibido para los reclutadores de peloteros con potencial y Gerardo tuvo una firma en la mesa, pero una lesión que no cicatrizó en el tiempo requerido, cambió el rumbo de su vida.

«Lesionado, me mantuve en múltiples actividades jugando siempre y no guardé el reposo adecuado para la recuperación completa. Yo quería ser pelotero profesional, era mi sueño estar allí donde llegaron muchos de mis compañeros. Cuando me dí cuenta que no se podía, me retiré por un año durante el cual sufrí un trauma de tristeza y llanto», recuerda.

Cuenta que siempre se mantuvo estudiando a la par que jugaba béisbol y nunca abandonó las aulas. «Mi padre médico me decía que debía permanecer allí y así lo hice. Después de la lesión me gradué en medicina deportiva y ahora atiendo a los grandeligas y a peloteros de Pequeñas Ligas que transitan por ese camino», dice.

No se ha retirado y sigue jugando béisbol y softbol en las categorías master, actividad que comparte con el pádel.

Es creador y poseedor de la  galería de béisbol más grande en Venezuela dedicada a Luis Aparicio Montiel, su amigo, y quien le regaló la primera pieza de colección con la cual inició esta gran obra, orgullo personal y novedoso espacio dedicado a la historia  del atleta venezolano del siglo XX.

Mantiene su contacto con las Pequeñas Ligas donde consiguió las mejores satisfacciones deportivas de su vida y seguirá apoyándolas en su crecimiento por siempre.

Moreno resume en su personalidad la icónica imágen del cómo es el pelotero zuliano dentro y fuera del campo de juego.

Luis Bravo
Foto: Luis Bravo

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