Baloncesto

A 25 años del tetracampeonato gaitero en 2001: El título de “Paco” Diez (I Parte)

Les presentamos la primera de una serie de entregas sobre el cuarto campeonato de los «comencandela».

 

(Por Ángel Bracho. Maracaibo, mayo de 2026) Los campeonatos en cualquier disciplina deportiva siempre tienen un valor público y notorio, pero también un detalle oculto, ese “algo” que los hace especiales e inolvidables para quienes los viven dentro y fuera de la superficie del juego. Y para los Gaiteros del Zulia, recordar el título logrado en el año 2001, el cuarto en sus vitrinas, representa una significación especial y simbólica por ser aquel que trascendió al propio equipo para elevarse sentimentalmente en las páginas de la historia de este deporte en Venezuela a causa de un nombre: Francisco “Paco” Diez.

Unos 25 años después, se recuerda aquella gesta dentro de un Gaiteros que, fiel a su tradición, buscó involucrar a su gente en la dinámica del equipo y, en ese aspecto, el talante de “Paco” Diez fue un factor esencial.

Francisco Diez Escribano (12/06/1943) llegaba a Maracaibo como una leyenda del baloncesto nacional que, increíble y paradójicamente, no contaba con un campeonato como entrenador en su palmarés, relegándose a sentir la amargura por cuatro finales perdidas en 1976 y 77 (Caracas), 1995 (Marinos) y 2000 (Gaiteros) dos de ellas en siete juegos (95 y 00).

Situaciones extradeportivas también lo marginaron de vivir la gratificación de un campeonato, tal como ocurrió en 1986 cuando fue despedido de los Trotamundos de Carabobo previo al juego 5 de la final de ese año ante Panteras de Miranda tras sostener una fuerte discusión con el entonces propietario del equipo, Germán Blanco Romero, quien le reclamó por su sistema de rotación de jugadores, algo inadmisible para el Head Coach.

“Blanco se sentó en el banquillo del juego que perdimos en esa final, para indicarme a quién poner a jugar y a quién no, y yo lo mandé a sacar de la banca”, cuenta Diez.

“Yo sabía que esa acción significaba mi despido, pero igual debía hacerme respetar. Al final del juego, él me increpó, tuvimos una fuerte discusión y yo salí del equipo”, continúa.

Eventualmente, los carabobeños ganaron la serie 4-1, pero su entrenador de toda la temporada no estuvo en el banquillo durante el partido del campeonato.

Julio Morillo (Asistente Técnico) dirigió el juego 5 y Trotamundos inició su dinastía de cuatro títulos consecutivos ganando el campeonato ante Panteras de Miranda 4-1, lo que lo colocó en el libro de la historia del baloncesto como entrenador campeón.

“Para mí ese título es mío… Dirigí al equipo todos los juegos de ese año; solo me perdí el del campeonato por esa discusión con Blanco Romero. Sin embargo, la Liga Especial (de baloncesto) no me lo adjudicó”, expresa el nacido en Montauban, Francia.

De fuerte personalidad y carácter, “Paco” Diez era (y es) una institución dentro del baloncesto venezolano, responsable de tantos éxitos en este deporte para el país. Quienes lo conocen lo describen con halagos que parecen quedarse cortos en el tiempo: visionario, inteligente, trabajador incansable, metódico como pocos.

Francisco “Paco” Diez llegó a la Final de 2001 sin títulos y con 4 subcampeonatos: 1976 y 77 (Caracas), 1995 (Marinos) y 2000 (Gaiteros) FOTO: Diario La Verdad

La disciplina para él era innegociable y aquí se presentaban los matices de una personalidad fuerte y frontal.

“Como entrenador, tenía el estilo de Pedro Espinoza: fuerte carácter e incansable compromiso, pero a diferencia de ‘Camagüey’, él no buscaba solventar los problemas que se presentaban con jugadores o directivos… si no te gustaba lo que te decía, era tu problema”, cuenta uno de sus allegados en Maracaibo para la época.

“Sin embargo, cuando te entendías con él, era una gran relación que llegaba hasta lo personal, era (y es) un grandísimo ser humano”, expresa la misma fuente.

Y fue precisamente la disciplina la base del Gaiteros de la temporada 2001, una pasantía que había comenzado en la temporada previa, la 2000.

“Llegué a Gaiteros en el año 2000 tras una llamada de Orlando Estrada. Yo conocía a Alirio (Romero) desde finales de los 80, cuando, estando yo en el Instituto Nacional de Deportes, le designé como organizador de los Juegos Nacionales Juveniles de 1992. Siempre tuvimos una cordial relación. Alirio, Orlando y su equipo de trabajo, realmente sabían de basquetbol”, expresa el criado en Sarria, Caracas.

El recuerdo del 2000 y la rabia en 2001

En su primera temporada, el caraqueño llevó a Gaiteros a la final del torneo, una instancia que se definió de manera dolorosa para el aficionado gaitero, quien inició la zafra 2001 con la espina en el alma tras lo ocurrido en la pletórica final del año 2000.

Todavía estaba fresco en la memoria de todo el recuerdo amargo de la canasta de último segundo de Lee Nailon en el juego 7 de esa final, una cesta que le dio el título a Cocodrilos en Maracaibo. Este es, sin dudas, uno de los recuerdos más sentidos de la historia furrera.

“Solo los que hemos estado en el deporte, los que hemos vivido en el baloncesto, sabemos cómo se sintió eso. Fue como una puñalada. En ese juego yo me vi más campeón que nunca y mira lo que pasó”, dijo Paco Diez.

Vea el juego 7 de la final del año 2000 aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=P1aZwg_s36s

 

Con el recuerdo y la rabia aún latente, se reunió al roster de jugadores prácticamente con los mismos nombres de la temporada 2000. El MVP de ese año, Ruben Nembhard y Nate Johnston regresaban al equipo.

Por su parte, la plantilla de criollos juntaba otra vez al Novato del Año Carlos Estaba, Luis Julio, Rafael Guevara y José “Maravilla” Mora, este último con experiencia campeonil con Trotamundos en 1999, por lo que su funcionalidad en el esquema de “Paco” Diez encajaba sin mayor problema.

Tras su año como novato, Rafael Guevara se consolidó como una de las figuras de la temporada 2001. FOTO: Diario La Verdad

No estaba David Díaz, quien dejó al equipo aun con el recuerdo a cuestas de ese famoso tiro de 3 puntos fallado en la final del año anterior que le dio la oportunidad a los saurios de armar la jugada con la que se llevaron el título del Belisario Aponte.

No obstante, un reto interesante era mantener activo a Gabriel Estaba. “El Jabao” se había apartado de las canchas para dedicarse al trabajo político y convencerlo para regresar una vez más y colocarse en forma no era fácil.

Pero la armonía y la rabia deportiva del grupo estaban más latentes que nunca, por lo que no fue difícil juntarse de nuevo y empezar a trabajar.

“Los equipos del 2000 y 2001 fueron un grupo armonioso, sólido, muy unido e integrado entre sí y con el aficionado, como pocas veces vi en una cancha y en una ciudad. Ese fue nuestro motor”, recuerda Diez.

Gaiteros terminó la ronda eliminatoria con registro de 28 ganados y 28 perdidos, quinto lugar de la tabla de posiciones dominada por Panteras (35-21) y Marinos (34-22).

De pie de izquierda a derecha: Francisco “Paco” Diez, Hebert Bayona, Luis Julio, Gabriel Estaba, José Nava, Julio Rausseo, César Portillo, Nate Johnstone, Kerry Blackshear. De rodillas de izquierda a derecha: Rafael Guevara, Ruben Nembhard, Carlos Estaba, José Mora, Pedro Cubillán. Foto: Cortesía

Pero al final de la ronda regular y tras su dominio sólido, estos equipos tuvieron que entregar varias piezas claves a la selección nacional, factor que se convirtió en una variable a considerar para lo que fue el desarrollo de los playoffs.

Los playoffs y una final inédita

Gaiteros no entregó a Hebert Bayona al combinado nacional esgrimiendo una lesión del tachirense, una situación que le marginó de participar el resto de la campaña. Por otra parte, Kerry Blackshear, el alero que tan gratas sensaciones había dejado en el 2000, regresaba para armar nuevamente el trío con Johnstone y Nembhard y darle el plus necesario al equipo para ir por el campeonato.

Las semifinales cruzaron a Gaiteros del Zulia contra Panteras de Miranda en una llave, mientras que Bravos de Portuguesa se medía con Cocodrilos de Caracas en la otra. Bravos era un equipo muy interesante que, tras pasar por varias metamorfosis, cambios de sede y denominaciones, retomó su histórico nombre de los años 80 y regresó a Guanare, una ciudad con un importante palmarés en el baloncesto inmortalizado en 1990 con el campeonato de los entonces Cardenales de Portuguesa de Carl Herrera y compañía.

Gaiteros ganó la serie semifinal 4-1, con barrida incluida en el Belisario Aponte a los mirandinos para regresar así a la final buscando saldar las deudas pendientes del año 2000. Se esperaba (y se quería) una revancha con Cocodrilos, pero Bravos sacaba a los saurios de competencia con otro 4-1 para meterse en una final inédita en la que contaría con la ventaja de localía producto de su tercer lugar (32-24) en la fase regular.

Los Bravos de Portuguesa enfrentaron a Gaiteros del Zulia en la Final del año 2001 luego de terminar terceros en la ronda regular (32-24) y superar a Cocodrilos en la semifinal (4-1) Foto: Cortesía

El camino para saldar la deuda pendiente estaba listo; Gaiteros se enfrentaba de nuevo a la historia, aun con el recuerdo del 2000 en la memoria. Esta vez, la historia debía ser distinta en el inicio de la final en el Coliseo Carl Herrera de Guanare.

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