Atletismo

‎Kilómetros de pasión y salud: El testimonio de dos corredores que hacen de la ciclovía de Maracaibo un espacio feliz

El circuito se consolida como un espacio deportivo y familiar pues, allí coinciden corredores con historias de vida inspiradoras, como Anaís Asslar y Olinto Palmar, quienes destacan el valor de esta iniciativa impulsada por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo a través del IMDEPREC.

‎‎(Maracaibo, 16 de agosto de 2026.) Anaís Asslal y Olinto Palmar son usuarios asiduos de la Ciclovia de Maracaibo y para ellos, asistir cada domingo, es un rito que practican con la misma devoción con la que un creyente va a misa.

‎Aunque apenas se conocen, comparten una misma pasión que llena sus vidas desde hace 18 y 25 años, respectivamente: correr.

‎Y desde hace un lustro disfrutan en esta ruta recreativa impulsada por la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo, a través del Instituto Municipal del Deporte y la Recreación (IMDEPREC).

‎Ambos son fondistas que comenzaron por pasatiempo. Aman tanto la actividad que la convirtieron en un estilo de vida que ya no pueden detener. Con el tiempo, dieron el salto a las carreras organizadas y acumularon centenares de kilómetros de satisfacción.

‎Anaís compite en medias maratones y Olinto participa en carreras de 10 kilómetros. De hecho, Olinto logró el cuarto lugar en la categoría Máster D durante la carrera Cobeca 2026. Ambos compartieron su visión sobre lo que significa correr en este espacio y los beneficios que aporta a la comunidad.

‎Para Anaís, correr es vivir

‎»Tengo 18 de mis 42 años corriendo en distintas partes de Maracaibo. Mis dos hijos, Constatino y Fílipoos Hadjis, corrieron conmigo en el vientre, porque troté embarazada mientras mis condiciones médicas lo permitieron», relató.

‎Añadió que asiste a la ruta dominical desde sus inicios: «Siempre regreso a la ciclovía porque me despejo; es mi terapia. No es igual correr en la Vereda del Lago que correr en la calle. Aquí uno no mide el tiempo y no se cansa».



‎Para Anaís, ingeniera de profesión, este espacio permite conectar con gente positiva, desde niños en patines y ciclistas en grupo, hasta personas mayores que se mantienen activas.

‎También considera motivador ver a padres paseando a sus bebés en coches y a personas con sus mascotas. «Es un espacio familiar con muy buena vibra. Además, es una ruta segura porque cuenta con funcionarios que respaldan todo el trayecto en materia de protección y salud», apuntó.



‎A diferencia de otros fondistas, Anaís prefiere entrenar sola para disfrutar de la libertad del entorno. «Esto me permite comenzar a la hora que quiero y terminar a mi voluntad, con total independencia. Correr al aire libre me da paz mental y espiritual; me conecta con mi paz interior. Por eso lo veo como algo muy personal», resaltó.

‎Finalmente, aprovechó para invitar a los ciudadanos a sumarse a la iniciativa: «Sé que no es fácil levantarse temprano los domingos, pero dejemos la pereza y animémonos. Si tienen hijos pequeños, sáquenlos a recrearse y muéstrenles el mundo deportivo que nos conecta con un ambiente sano. Quienes ya lo hacen, no dejen nunca de hacer deporte», subrayó.

‎Olinto Palmar: ejemplo de planificación y disciplina

‎Olinto Palmar es un vivo ejemplo de cómo planificar el tiempo para alcanzar metas sin abandonar las pasiones. A sus 59 años, ha dedicado los últimos 25 al «running», combinándolo con sus múltiples profesiones: es profesor universitario de matemática y física, zootecnista, técnico en refrigeración y posee una maestría en gerencia y planificación.

‎»Corro todos los días bien temprano y me incorporé a la ciclovía hace unos tres años. Es un espacio sagrado para nosotros cada domingo. Siento mucha seguridad y libertad al correr aquí. Además, hay respeto para los adultos mayores, algo que antes no existía cuando se corría por cualquier calle de Maracaibo», afirmó Palmar.



‎»Lo que se vive aquí es motivador. Ver a niños correr o patinar, a jóvenes y a personas de mi edad o mayores nos ayuda a descansar del estrés de la semana. Además uno se siente seguro con la policía y el personal médico que custodia la ruta», gracias a la Alcaldía Bolivariana de Maracaibo que dispone de toda una logística, destacó.

‎Palmar comenzó en el atletismo por pasatiempo durante su etapa de secundaria, influenciado por sus profesores de educación física. Se mantuvo como corredor recreativo hasta este año, cuando decidió debutar en el plano competitivo, demostrando que nunca es tarde para asumir nuevos retos.

‎Johan Flores, entrenador del club New Generation, notó la excelente proyección en sus tiempos de entrenamiento y lo animó a competir. «Así lo hice y, luego de 25 años corriendo, competí por primera vez. No me fue nada mal: obtuve el cuarto lugar en la carrera Cobeca, que se realizó en las avenidas El Milagro y Bella Vista este año», explicó con orgullo.

‎Actualmente, Olinto comparte las calles con el grupo de corredores de su club, donde su nieto, Sebastián Palmar, le sigue los pasos guiado por su experiencia.



‎Con testimonios como los de Anaís y Olinto, la Ciclovía de Maracaibo reafirma su valor como un programa social del alcalde del deporte Giancarlo Di Martino fundamental para el bienestar de los ciudadanos. Más allá de ser una ruta dominical de asfalto, este proyecto impulsado por la Alcaldía de Maracaibo y coordinado por el IMDEPREC se consolida como un motor de salud pública, integración familiar y seguridad ciudadana, transformando las calles de la ciudad en un escenario donde el deporte y la sana convivencia construyen una mejor calidad de vida para todos los marabinos.


‎Prensa Alcaldía Bolivariana de Maracaibo / IMDEPREC

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