Universitario

La historia gráfica de la Galería del Premio «Luis Aparicio Montiel» de LUZ

Un recorrido por la trayectoria de los tres reporteros gráficos que documentaron más de tres décadas de patrimonio deportivo universitario.

La restauración y reapertura de la Galería del Premio «Luis Aparicio Montiel» al Buen Estudiante-Deportista de la Universidad del Zulia (LUZ), ubicada en el Gimnasio «Dr. Antonio Borjas Romero», marca el renacimiento de un espacio sagrado para la memoria institucional. Tras el doloroso desmantelamiento que sufrió esta infraestructura durante los años de la pandemia, el recinto vuelve a exhibir los rostros de los atletas más destacados que han elevado el nombre de la casa de estudios desde 1984.

Esta galería alberga las imágenes de los galardonados con el máximo reconocimiento que confiere LUZ, a través de la Dirección de Deportes, a los estudiantes universitarios que defienden íntegramente los colores de la institución en competencias regionales, nacionales e internacionales. El galardón fue instituido mediante el acuerdo N° 237 (artículo 3) del Consejo Universitario, con fecha del 14 de noviembre de 1984, en homenaje al insigne pelotero zuliano Luis Aparicio Montiel con motivo de su exaltación al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, Estados Unidos.

La selección del Buen Estudiante-Deportista se rige por la normativa de la Dirección de Deportes, dirigida a bachilleres regulares que realizan su práctica deportiva bajo la supervisión de esta dependencia. Sin embargo, más allá de los trofeos, medallas y marcas, las paredes de esta galería custodian una historia paralela: la de los tres reporteros gráficos que, a lo largo de más de tres décadas, congelaron en el tiempo la gloria atlética universitaria.

Marvin Zabala (1984–1990): La génesis y la mística analógica
La historia de este archivo visual comenzó en 1984 con la creación de la galería. En aquel quinquenio inicial, el fotógrafo Marvin Zabala asumió la responsabilidad de construir la primera identidad gráfica del espacio. Eran los tiempos de la fotografía analógica pura, donde el oficio exigía un dominio riguroso de la técnica: la elección de la película, la medición precisa de la luz en las instalaciones del gimnasio y la magia artesanal del cuarto oscuro para el revelado y copiado en papel.

«Vengo de una familia de periodistas. Mi hermano Edgar, ‘El Pota’ Zabala, fue quien me motivó; él era bueno escribiendo, pero no tomando fotos, y viéndolo a él aprendí a manejar la cámara para dedicarme de lleno a la fotografía», recuerda Zabala.

Sobre la inauguración del espacio, rememora la logística de la época:
«Para mí en ese momento era una tarea más que debía cumplir. Me indicaban qué atletas debía fotografiar para la galería y yo cumplía la orden. Lo único que solicité fue que compraran las cubetas 30×40, porque el formato de esa foto era más grande del que habitualmente trabajábamos; ese fue el primer impedimento técnico, no tener cubetas de ese tamaño, aunque el procedimiento químico era el mismo. A partir de allí, cada mes de febrero, en el Día de la Juventud, se entregaba el premio».

En aquellos años, la Dirección de Deportes de LUZ no contaba con un estudio fotográfico ni con los equipos adecuados. Zabala tuvo que adaptar una cámara 6×6 inicial y buscar la pared «más bonita» del gimnasio para retratar al atleta ganador aprovechando la luz natural, sin usar flash. Sus fotografías no solo alimentaban la galería, sino que acompañaban las notas de prensa redactadas por el periodista Antonio Núñez Rovira para su distribución en los diarios de Maracaibo. Incluso durante los Juegos Venezolanos de Instituciones de Educación Superior (Juvines), donde también ejerció como delegado de esgrima y voleibol, improvisaba laboratorios en los baños de las habitaciones de hotel para lograr la inmediatez que exigía el periodismo impreso.

Bajo la lente analógica de Zabala quedó registrada la primera generación de exaltados en la galería: Víctor Lindado (Atletismo, 1984), Pedro González (Béisbol, 1985), Juan Carlos Alizo (Tenis de Campo, 1986), Virginia Salomón (1987), Velcia Medina (Baloncesto, 1988), Algimiro Palencia (Voleibol, 1989) y Roger Durán (Judo, 1990).

Zabala, con más de cinco décadas ligado al deporte y a las aulas de la Escuela de Comunicación Social de LUZ, es miembro del Círculo de Reporteros Gráficos del Zulia (Carnet #828) y actual subdirector de la Imprenta del Estado, reflexiona sobre la restauración:

«Tendría que estar allí para vivirlo, pero saber que las fotografías estarán de nuevo exhibidas despierta una emoción indescriptible».

Yasmira Meleán Marin (1993–1994): Sensibilidad, precisión y visión institucional
A comienzos de los años noventa, el registro gráfico de la galería recibió un nuevo impulso con la incorporación de Yasmira Meleán Marín. Licenciada en Comunicación Social (mención Publicidad y Relaciones Públicas) por la Universidad del Zulia (1991), especialista en Fotografía por la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga y acreedora del Premio «Jesús Enrique Lossada» en su primera clase, Meleán aportó una perspectiva técnica y conceptual diferenciadora.

Como la única mujer en esta trilogía de reporteros gráficos, su paso por la cámara entre 1993 y 1994 le imprimió una sensibilidad particular al retrato deportivo. En una época en la que aún imperaba la tecnología analógica y no se disponía de un estudio formal de iluminación dentro del Gimnasio «Dr. Antonio Borjas Romero», el reto exigía precisión, paciencia y aprovechamiento del entorno:

«El trabajo exigía buscar el ángulo adecuado para que la luz natural resaltara la figura del estudiante deportista sin perder la solemnidad que requería la galería. No se trataba solo de tomar una foto de registro, sino de captar en el rostro del atleta la disciplina, el esfuerzo académico y el orgullo de representar a nuestra universidad», recuerda Yasmira sobre su etapa detrás del lente.

En este período, Meleán tuvo la responsabilidad de inmortalizar los rostros y la estampa de Aura Prieto (Tenis de Mesa, 1991) y Orlando Quintero (Lucha Olímpica, 1992), consolidando el registro de dos figuras emblemáticas del deporte universitario de inicios de la década.

El paso de Yasmira Meleán por la galería tuvo, además, un valor estratégico y comunicacional determinante para la institución. Tras cumplir su ciclo como reportera gráfica en el área deportiva, asumió la Jefatura de Relaciones Públicas de la Dirección de Deportes de LUZ, responsabilidad que ejerció ininterrumpidamente durante 23 años. Esta transición le permitió fusionar la sensibilidad del encuadre fotográfico con la redacción, la proyección de imagen y la gestión informativa.

De esta manera, se convirtió en custodia directa del registro escrito e institucional de ese mismo patrimonio visual que un año antes había ayudado a retratar. Su doble vivencia —primero congelando la imagen y luego narrando la historia en boletines, reportes y publicaciones institucionales— le otorgó una visión integral del archivo deportivo universitario. Actualmente, aplica esa trayectoria como docente en la Escuela de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ, formando a las nuevas generaciones de comunicadores en el área de las Relaciones Públicas.

Al valorar la recuperación del espacio tras los años de abandono durante la pandemia, Meleán destaca el significado del reencuentro con la memoria gráfica:

«Saber que esas fotografías vuelven a ocupar su lugar en las paredes del gimnasio es devolverle la dignidad a la historia deportiva de LUZ. Es ver cómo el trabajo en equipo, la luz que captamos en el laboratorio y las palabras con las que documentamos durante años la labor de los atletas cobran sentido nuevamente para inspirar a los estudiantes que hoy caminan por la universidad».

Claudio Ocando (1994–2017): La era moderna y el salto a lo digital
El testigo del registro gráfico fue asumido en 1994 por Claudio Ocando, quien protagonizó la etapa más prolongada al frente del archivo visual de la galería. Licenciado en Comunicación Social (mención Audiovisual, 1989), con trayectoria en diarios como Crítica y Panorama. Además de ostentar importantes galardones como: El Premio Estatal de Periodismo (1990), Premio Municipal de Periodismo, Periodista del Año 1990 por la Asociación de Boxeo del estado Zulia y el Premio «Luis Guillermo Pineda», entre otros; Ocando se convirtió en el cronista visual de la transición del siglo XX al XXI.

Le tocó liderar el histórico salto de la fotografía química tradicional a la era digital dentro de la universidad:

«Al principio fue un impacto fuerte porque mi formación era la fotografía tradicional. Cuando llegó la tecnología digital a Venezuela, salí del laboratorio y fue algo muy novedoso, sobre todo por la inmediatez que exige el periodismo. Se pasó de la cámara manual al autofoco y luego al sensor digital. El cambio fue excelente: se ahorraba material, podías tomar múltiples fotos, seleccionar y borrar el resto. Además, se obviaba el proceso químico con sus olores y el espacio físico del cuarto oscuro para pasar al archivo en un computador», relata Ocando.

Durante su extenso recorrido de más de dos décadas, Ocando fotografió a una prolija nómina de campeones universitarios: María Carolina Prieto (Tenis de Mesa) (1993), Gladis García (Voleibol, 1994), Sailka Durán (Gimnasia Rítmica, 1995), Elvis Luzardo (Béisbol, 1996), Johana Fuenmayor (Esgrima, 1997-1998), Eglis Colina (Tenis de Mesa, 1999-2000), Selene Cabrera (Judo, 2001), Manuel Fuenmayor (Atletismo, 2002), Kristel Trejo (Kickingball, 2010) y Yolanda Nieto (Tenis de Campo, 2011).

Sobre el regreso de sus fotos a las paredes del gimnasio, señala con orgullo:

«Capté parte de la historia de la Dirección de Deportes en imágenes, una historia que va a vivir por muchos años. Haber sido parte de eso me da mucho orgullo porque siempre seré un universitario con sentido de pertenencia. A los que siguen nuestro camino, les aconsejo que sigan trabajando buscando la excelencia y siempre con la verdad».

El valor imperecedero de la imagen
La restauración de la Galería del Premio «Luis Aparicio Montiel» no solo devuelve la dignidad a un espacio físico devastado por el tiempo y la vulnerabilidad; rinde un homenaje implícito a la constancia de Zabala, Meleán y Ocando. Gracias al trabajo continuo de esta trilogía de comunicadores, las paredes del Gimnasio «Dr. Antonio Borjas Romero» vuelven a hablar, demostrando que la historia deportiva de la Universidad del Zulia se ha construido con el esfuerzo de sus atletas, pero también con la fidelidad de los lentes que supieron inmortalizarlos.

La reinauguración del gimnasio Dr. Antonio Borjas Romero sede de la Dirección de Deportes de LUZ y la Galería del Premio Luis Aparicio al buen Estudiantes -Deportista de la universidad, con toda la colección completa, se realizará el próximo 15 de septiembre en el marco del aniversario de esta dependencia deportiva universitaria.

Texto y foto: Luis Bravo
Foto cortesía: Manuel Casanova

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