Porqué Venezuela, otrora reina de los Juegos Bolivarianos, sigue como escolta de Colombia

Los negranadinos suman su tercera victoria al hilo en la cita homenaje el Libertador.

Venezuela ganó sus últimos Juegos Bolivarianos en 2009 con 476 medallas y Colombia, su rival más cercano, sumó 360 metales para colocarse en la segunda posición del medallero como había ocurrido hasta entonces (1961-2009) en las 15 ediciones previas de la cita deportiva realizada en homenaje al Libertador Simón Bolívar.

En 2013 Colombia gana por primera vez la contienda con total de 414 medallas, de ellas 166 fueron de oro. Venezuela obtuvo total de 457 metales, pero solamente 161 doradas resultando vencedores los neogranadinos con apenas cinco medallas de diferencia.

Colombia ratifica que había alcanzado la supremacía en la cita repitiendo la victoria en la edición de 2017 con total de 460 medallas, de estas, 213 fueron de oro. Venezuela obtuvo sumatoria total de 292 y únicamente 94 de oro.

Comparativamente con el cuadro de 2013 la diferencia pasó de solo cinco medallas de oro, a 119, cifra que lanzaba una alerta sobre el poderío que el país cafetalero estaba alcanzando en la contienda.

Era de esperarse que para la edición XIX, que acaba de concluir, Venezuela, intentaría parar el ascenso colombiano en esta contienda donde tradicionalmente señalaba el camino, haciendo los correctivos necesarios para acortar o superar esa diferencia.

Pero los resultados muestran lo contrario. Colombia repite el primer en Valledupar 2022 ganando 171 medallas de oro contra 61 de Venezuela, marcando una diferencia que casi se triplica.

Posibles razones

Lejos de volver al sendero perdido, parece que el país continúa alejándose cada vez más de los puestos de honor y muchos se preguntarán ¿Qué está pasando?

Probablemente no haya una respuesta y quienes tengan la responsabilidad de darla no saldrán al frente a explicar el porqué de estos resultados en Valledupar 2022.

Jesús Elorza, presidente del Colegio de Entrenadores de Venezuela, con máster en Administración Deportiva y doctorado Honoris Causa de la Universidad Pegagógica Experimental Libertador, hace un balance de estos resultados con un enfoque que apunta a la suspensión de los Juegos Deportivos Nacionales como su principal causa.

El especialista observa que, coincidencialmente, la debacle de Venezuela en la justa bolivariana comienza justo en el mismo año en que deja de celebrarse en el país la máxima cita del deporte nacional, 2013.

«… los juegos (Nacionales) eran y siguen siendo el evento principal para la incorporación de nuevos valores atléticos en la conformación de nuestras selecciones nacionales para la participación en los Ciclos Olímpicos», apunta Elorza en su análisis de la situación.

«Los Nacionales fueron suspendidos en el 2013 y ese año perdimos la supremacía en los Bolivarianos. Volvimos a perder en el 2017 y para esa fecha los juegos nacionales seguían suspendidos y este año Colombia nos volvió a (ganar) y los juegos siguen suspendidos. Algunos dirán que este año se realizaron los Nacionales, lo cual es cierto, pero hay que decir que lo realizado fue una ‘parodia’ o un engaño populista para tratar de tapar la (…) incompetencia de las autoridades deportivas», señala el entrenador.

Elorza atribuye a malos manejos de los recursos para el deporte otro ingrediente para esta debacle. «Todas las Federaciones Deportivas nunca recibieron los presupuestos necesarios para el desarrollo de sus Programas Operativos Anuales (POA), el destino de los recursos del Fondo Nacional del Deporte hasta este momento es desconocido, nadie entrega cuentas del manejo de esa cifra millonaria de bolívares. Las Selecciones Nacionales no tienen el apoyo necesario para sus concentraciones o intercambios y en materia de pasaportes o reserva de vuelos la incompetencia de las autoridades deportivas es manifiesta: Atletas y delegaciones se han quedado varadas porque estos detalles no fueron resueltos», señala.

Marcos Borregales, exatleta zuliano exponente del lanzamiento de Martillo y excampeón bolivariano, piensa que la contienda debería tomar el antiguo formato de participantes dando cabida solamente a los seis miembros originales volviendo a la filosofía con la que nacieron las competencias.

El cabimense opina que las medallas que se reparten entre los invitados pudieran engrosar la cosecha de los venezolanos y que esto disminuiría la brecha, que separó a Venezuela de Colombia en esta edición.

«Vamos a pedirle a las autoridades deportivas venezolanas, que los Juegos Deportivos Bolivarianos retomen el esquema de países con que se iniciaron: Venezuela, Colombia, Ecuador, Peru, Bolivia y Panamá como invitado», señaló Borregales.

El atleta Luis Ollarves, de la selección nacional de remo quien ganó dos medallas de oro en la recién culminada cita bolivariana, expuso que otra de las razones para estos resultados pudiera ser la desequilibrada distribución de los recursos entre las federaciones.

«En esa distribución, unas delegaciones reciben más recursos que otras y lógicamente obtienen mejores resultados comparados con los de aquellas desfavorecidas. Lo normal sería que ese presupuesto se distribuya en partes iguales para todas las federaciones. Uno como atleta que se prepara para cada competencia vive los efectos de esa disparidad», indicó el atleta.

Abajo del telón de los juegos este 5 de julio Venezuela queda con mucho que analizar, más que celebrar, de la cita donde repite por tercera vez en el segundo escaño. También con bastante tiempo para buscar dónde estuvieron las fallas a fin que no se repita lo mismo para la próxima cita en el 2025.

Luis Bravo
Foto: valledupar2022

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